Tijuanate
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De: beba

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Mensaje: jaja de acuerdo con usted señor slim... quedo abrumado y tan obvio.



De: Sr. Slim

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Mensaje: Si hubiera sabido antes, te contrato! Ya me va escuchar este Marvin...Ocultarme talento... A mi!!!!!!



De: beba

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Mensaje: bueno amigo, solo el amor salva, contuye algo tan fuerte que puede crear resguardos frente esos peces que mueren y esos miles de hombre que a su vez lo haran...




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VOUYER I
21-01-2004, 12:22 pm
Llegamos tarde al salón, las mesas estaban, casi todas ocupadas, aunque sus ocupantes eran ausencias flotando en la pista de baile. La cumbia provoca un ambiente muy familiar en mi; desencadena una serie de recuerdos de compromisos sociales a los que toda la familia: padre, madre y cinco hijos bien queridos pero no por eso del todo tolerados.

Las regresiones detienen la pelicula para que uno pueda ir al baño.

Estaban ella, él y ellos. Estaban las caricias desentendidas, ocultas en sonrisas; en la mesa no podían aparecer. No era el lugar propicio para desencadenarlas, además, estaba yo: ente incomodo tomando el papel de velador (sin cobija y sin lampara).

Ella lo invitó a bailar, él dijo que no. La cautela despues de las 2 de la mañana es hueva. Ellos se fueron a bailar. El baile e sun acto de voluntad: es el suicidio de la misma. Bailar es decidir abandonarse, aun así es decidirse. Es por eso que no me gustan las escuelas de danza. Áprender a bailar es como aprender a amar, o aprender a odiar. Aquella gente que bailaba se habia abandonado y se entregaba por completo al bajo, a la clave y al organillo (acordión simulado). Ellos se entregaron: decidieron.

Ella seguia mirandolo a los ojos, el, se undia en la profundidad ¿de ella? No. En la profundidad de si mismo. El era un ausente.

Yo me sentia omnipresente. Los veia a todos, a mi nadie me veia. Mi cuerpo se había transparentado, era una presencia absoluta. Claro está que aquello era solo un delirio, y llego Ricardo, el borracho cuantico, para hacermelo saber. Su borrachera traspasaba dimensiones. El era ante todo el que estaba presente. Bailaba, sonreia siempre, no sin dejar de presentarse como un hombre serio, respetable: un licenciado. Habló Ricardo, habló como habla quien ha destilado su vida en clases de derecho procesal, de ética profesional: las clases son para clasificar, eso es ante todo la escuela.

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